¿Y si utilizamos el Twizy como carrito de golf?
Era una idea que teníamos ya en mente desde hacía tiempo. Esta semana nos propusimos acercarnos con nuestro Twizy hasta el Señorío de Zuasti para ver cómo se desenvolvía en este escenario.
Con las baterías bien cargadas partimos desde el centro de Pamplona en dirección al Señorío de Zuasti. Por delante tenemos un trayecto de 16 kilómetros hasta llegar al campo. En 10 minutos salimos de Pamplona y tomamos el tramo de autovía. Aquí exprimimos al máximo la velocidad del Twizy alcanzando y manteniendo los 80 km/h. En este punto vemos que no es necesario apretar a fondo el acelerador para mantener la velocidad consiguiendo que la autonomía prevista no baje tan rápido como lo haría subiendo un puerto.
Llegamos al campo y cargamos los palos en un lateral del coche. Al no haber ventanas los palos sobresalen ligeramente por un hueco de la puerta derecha. Aquí nos damos cuenta de que un accesorio específico en el techo o en la parte trasera para llevar los palos no nos vendría nada mal. Además, en esta ocasión viajaremos 2 personas. Aunque parezca complicado, los huecos laterales del Twizy tienen el espacio suficiente para poder transportar un par de bolsas de la compra o una mochila sin problemas. En otra ocasión fuimos de compras dos personas y utilizamos también estos huecos para llevar hasta 3 bolsas de la compra.
Ya en marcha inspeccionamos el campo haciendo un recorrido por las calles asfaltadas. Al hablar de la conducción del Twizy con frecuencia lo hemos comparado con las sensaciones que produce tomar los mandos de un carrito de golf, pero con la diferencia de contar con un turbo que nos aporta más aceleración y velocidad. La verdad es que aquí el Twizy literalmente ‘vuela’ y tenemos que controlarnos para no correr demasiado. En una zona de cambios de rasante incluso llegamos a colocarnos en dos ruedas (podéis ver la prueba en el vídeo).
Comparando el Twizy con un carrito de golf nos gusta la versatilidad del Twizy: puedes llegar con él directamente desde tu casa, cargar los palos de golf, pasear por el campo, llevar a otra persona.
En el campo lo probamos jugando en varios hoyos. Una persona que andaba por allí se acercó sorprendido de ver un coche tan singular y nos realizó unas cuantas preguntas típicas acerca del Twizy: autonomía, velocidad, tiempo de carga… Era la primera vez que veía un Twizy.
La verdad es que nos gustó llevar el Twizy a un campo de golf. En este ambiente se mueve como pez en el agua y para campos de golf grandes es un transporte fantástico.















